Entrevista por Lola Gómez
Ala Zreigat y Óscar Engroba
Arquitectos fundadores de Astet Studio

Se conocieron trabajando en Barcelona y conectaron tan bien que en 2018 decidieron fundar Astet Studio. En apenas unos años, el estudio ha desarrollado proyectos de gran prestigio y ha sido reconocido con premios y distinciones por su trabajo en diseño de interiores. Con experiencia en sectores como el hotelero y el residencial, Astet Studio es especialmente reconocido por sus proyectos en restauración, como Nota Blu o Leña, el restaurante de Dani García en Marbella.
Fotos: Francisco Nogeira | Salva López | Pablo Alzaga

Diseñar un restaurante sin tener en cuenta la gastronomía es perder la esencia del proyecto
¿Por qué decidisteis crear el estudio? ¿Qué vacío queríais cubrir?
Nos conocimos trabajando en Barcelona y comprobamos que nos complementábamos muy bien. Además, ambos teníamos la energía y las ganas de emprender y de sentar las bases de algo propio. Veíamos que muchos de los espacios de restaurantes y hoteles carecían de un concepto guía que orientase el diseño: no es solo combinar materiales y mobiliario. Queríamos crear algo que perdurase y que permitiera construir un discurso que acompañara toda la experiencia, con una visión holística del diseño en “hospitality”.
¿Se puede hablar de un estilo o toque “Astet”? ¿Qué caracteriza vuestro trabajo?
Nuestro estilo es entender al cliente, las necesidades que plantea el proyecto y con ello crear un concepto que lo aúna todo. Siempre intentamos crear proyectos auténticos, donde la experiencia humana, cómo se recorre, se trabaja o se habita, guía el diseño. Lo orgánico y lo racional se unen para crear lo que llamamos sofisticación contemporánea.
¿Cómo se refleja eso en los proyectos de restauración?
Desde el primer momento, para nosotros crear espacios gastronómicos debe ir acompañado de la propuesta culinaria. Diseñar un restaurante sin esa coherencia es perder la esencia del proyecto. Todo tiene que estar unificado y guiar hacia la misma sensación. Pero, aparte de la gastronomía, también nos interesa cómo conviven elementos como la vajilla, los uniformes, la iluminación y hasta la manera en que el equipo se relaciona con el comensal. Todo suma y nuestro objetivo es que el resultado se perciba como una experiencia integral.

¿Qué filosofía de trabajo promovéis en el equipo del estudio?
Diseñamos para “hospitality”, y eso define también cómo trabajamos internamente. Los mismos valores que buscamos generar en nuestros proyectos (respeto, cercanía, cuidado y calidez) los aplicamos dentro del equipo. Creemos que no se pueden diseñar experiencias humanas sin vivir esos principios en el día a día. Por eso promovemos una forma de trabajar colaborativa, basada en el diálogo, el pensamiento crítico y la responsabilidad compartida. Astet es un espacio de aprendizaje continuo, rigor y crecimiento, donde la exigencia convive con el respeto y una ambición a largo plazo.

¿Estáis trabajando en nuevos establecimientos en la Costa del Sol?
Actualmente estamos ultimando varias propuestas para hoteles y restaurantes en la Costa del Sol. Es un destino con una proyección internacional muy clara, crece año tras año y, previsiblemente, seguirá consolidándose con la llegada y expansión de marcas vinculadas al lujo y a un “Hospitality “cada vez más exigente.

También habéis trabajado en mercados como Dubái o Miami. ¿Cómo enfocáis este tipo de proyectos?
En nuestros proyectos siempre buscamos como base de los conceptos aunar la tradición con la modernidad y el entorno. La cultura de las ciudades influye a la hora de diseñar, por eso nos gusta que los proyectos se enriquezcan con diferentes entornos y culturas. Nuestra manera de diseñar no es imponer nuestro estilo, sino adaptar nuestra mirada a lo que necesita el cliente y el proyecto, de ahí que nuestro porfolio sea tan diverso.
¿Cómo lleváis el rápido crecimiento del estudio?
Lo vivimos como un proceso natural: incrementar el equipo y poder ofrecer mejores ideas y soluciones a proyectos más exigentes. Por suerte, compartimos esa energía interna que nos permite abrazar los cambios y el crecimiento con facilidad. Tenemos el privilegio de dedicarnos a lo que nos apasiona. Eso hace que el esfuerzo se viva de otra manera.
Aun así, buscamos disfrutar al máximo de los momentos que tenemos fuera de los proyectos, para desconectar y recuperar energía. Ese espacio personal es clave para poder volver con una mirada más fresca y tomar mejores decisiones creativas.



