Entrevista por Lola Gómez
Pedro Ayora y Ana Salinero, cofundadores de INHABIT Architects

Pedro Ayora y Ana Salinero, socios y compañeros de vida, llevaban unos años colaborando en proyectos cuando crearon INHABIT en 2019. Desde Marbella, han desarrollado proyectos destacados en múltiples países, de Suecia a Estados Unidos pasando por Brasil o Arabia Saudí, tanto en el ámbito residencial como el comercial. Su trabajo, galardonado en la última edición de Marbella Design & Art 2026, combina funcionalidad y sostenibilidad con una apuesta inquebrantable por la integridad.

No es necesario recurrir a materiales costosos para diseñar un espacio que transmita lujo
¿Qué os movió a fundar INHABIT, qué es lo que queríais aportar al mercado?
INHABIT nació para proteger la integridad del diseño, desde el primer trazo hasta el último detalle decorativo, eliminando las costuras entre arquitectura e interiorismo. Detectamos que, a menudo la experiencia del cliente se ve dañada y la excelencia del proyecto se diluye al fragmentarlo entre múltiples profesionales (arquitecto, interiorista, Project manager, paisajista…), cada uno con su visión particular. Por eso realizamos cada proyecto bajo una misma dirección creativa, asegurando que esos límites desaparezcan.
¿En qué mercado habéis encontrado una mayor inspiración o libertad creativa?
Desde que fundamos el estudio nos hemos esforzado mucho en no encasillarnos en un estilo o corriente de diseño determinados, procurando que sean siempre la visión y gustos del cliente y la propia localización del proyecto lo que acabe marcándonos la línea a seguir y haciéndolo único. Desde ese punto de vista, probablemente los proyectos en el extranjero que más hemos disfrutado son algunos de los que tenemos en Brasil, donde nos hemos inspirado mucho en la cultura de algunas tribus nómadas del Amazonas.

¿Existe una marca de la casa INHABIT? ¿Qué rasgos distinguen a vuestro trabajo?
Creemos que nuestro estilo se ve reflejado más en la forma de unir todos los elementos que hacen único al proyecto, como los gustos del cliente o la ubicación, y resolverlos. Nuestra firma pretende ser la coherencia. Nos obsesiona la precisión en el encuentro de materiales y la integración invisible de la tecnología. Buscamos que la arquitectura y la decoración dialoguen en un silencio visual absoluto, donde nada compite y todo fluye.

Y en cuanto a los tipos de proyectos, ¿preferís el ámbito comercial o residencial?
Es cierto que los proyectos comerciales tienen un punto extra de innovación y solemos atrevernos más a experimentar con nuevos materiales o soluciones más arriesgadas, que luego, en muchas ocasiones, acabamos llevándonos al ámbito residencial. Pero creemos que quien viene a INHABIT para que diseñemos su vivienda lo hace esperando obtener un diseño innovador, que no se parezca a lo que ya ha visto en el mercado.

¿Cómo lográis conjugar funcionalidad y sostenibilidad en vuestros proyectos?
Hemos aprendido que lo más efectivo suele ser empezar por lo más básico y apostar por la sencillez. Por eso nos guiamos por una sostenibilidad honesta: orientaciones inteligentes, inercia térmica y materiales nobles que envejecen con dignidad. Si nos centramos en nuestra zona, la clave para nosotros se puede resumir en recuperar el confort pasivo de las villas de antaño, pero combinándolo con la tecnología actual. Es curioso comprobar cómo infinidad de casas construidas en los 80 funcionan mejor, desde un punto de vista climático y de confort, que otras de los últimos diez años.
En la última edición de Marbella Design Art 2026 ganasteis el primer premio con el proyecto Sand Stone de Technogym by INHABIT. ¿Qué concepto guio la propuesta?
Queríamos crear un gimnasio que se entendiera como un espacio más de convivencia familiar en la vivienda. A partir de ahí, desarrollamos un concepto muy potente que aunara los valores de Technogym e inspirándonos en un juego de la metodología Montessori, que fomenta el autoaprendizaje de los más pequeños, para dar forma al volumen y distribución. En cuanto a los acabados, nos propusimos el reto de resolver todo el proyecto usando solo dos materiales: un mortero de arcilla y madera. Esto lo hicimos en parte por sostenibilidad —no hay que olvidar que todo esto se monta para apenas diez días— y en parte por demostrar que no es necesario recurrir a materiales muy costosos para diseñar un espacio que transmita lujo. Queríamos que fuera el propio diseño y los detalles los que llamaran la atención, no los materiales en sí.
¿Cuál es vuestra fórmula para mantener la excelencia y llegar a todo?
Contamos con un equipo excepcional y nos esforzamos por no dejar nada al azar. Nuestro nivel de definición técnica es extremo, tanto en los planos como en las infografías, porque nuestra lealtad está con el diseño original. Somos inflexibles a la hora de defender la visión del cliente frente a cualquier intento de simplificación en obra. Cuando el proyecto está fuera, el reto es doble, porque tenemos que coordinar a nuestro equipo con el local, pero con paciencia y perseverancia al final se consigue.
Ser socios en el estudio y compañeros de vida ¿es una ventaja o un reto?
No sabemos si es una ventaja competitiva, ¡pero desde luego es un reto! Aunque ha llegado un punto en el que no nos lo planteamos, nos sale natural. Tiene sus momentos duros, sí, pero compartir un proyecto de vida nos permite una implicación 24/7 y una confianza ciega en la toma de decisiones. Esa pasión compartida es la que volcamos en cada casa, tratándola como si fuera nuestra. A la gente le sigue sorprendiendo, pero nosotros preferimos verlo al revés: ¿podrías estar con alguien, sentimentalmente, con quien no serías capaz de compartir un proyecto empresarial?
Para terminar, ¿nos podéis hablar de algún proyecto destacado reciente o actual?
Es difícil elegir uno en concreto, pero nos ilusionan especialmente una villa que estamos terminando en Tenerife, que va a ser la primera de gran escala para nosotros fuera de Marbella; y otra en Nueva Andalucía, que aún está en fase de proyecto, pero que está suponiendo un reto enorme en cuanto a detalles de calidad para el equipo. En el ámbito comercial, estamos desarrollando un concepto hotelero de lujo en una isla privada en Brasil y el diseño de un edificio para albergar un hub tecnológico en Macedonia.



